Fibromialgia

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Datos Importantes

  • La fibromialgia afecta a entre el dos y el cuatro por ciento de la población, más a las mujeres que a los hombres.
  • No es una enfermedad autoinmune ni tampoco se basa en una inflamación, pero la investigación sugiere que el sistema nervioso está involucrado.
  • Los médicos la diagnostican en función de los síntomas (lo que usted siente) más importantes que presenta el paciente, ya no solo en función de la cantidad de puntos sensibles durante el reconocimiento.
  • No existe un estudio específico para detectar esta enfermedad, pero aun así puede necesitar realizarse análisis de laboratorio o radiografías para descartar otros problemas de salud.
  • Aunque no existe una cura, los medicamentos pueden reducir los síntomas en algunos pacientes.
  • Los pacientes también pueden sentir mejoras con el cuidado personal adecuado, como por ejemplo realizar ejercicio y dormir lo suficiente.

La fibromialgia es un problema de salud neurológico común que provoca dolor y sensibilidad generalizados (sensibilidad al tacto). El dolor y la sensibilidad tienden a ir y venir, y se sienten en todo el cuerpo. Muy a menudo, las personas que padecen esta enfermedad crónica (a largo plazo) se sienten fatigadas (muy cansadas) y tienen dificultades para dormir. El diagnóstico se realiza mediante un examen cuidadoso.

La fibromialgia es más común en las mujeres, aunque también la pueden padecer los hombres. Generalmente comienza en la edad adulta media, pero puede aparecer en la adolescencia y a edad avanzada. Están más expuestas a padecer fibromialgia las personas que sufren alguna enfermedad reumática (un problema de salud que afecta las articulaciones, los músculos y los huesos). Esas enfermedades pueden ser artrosis, lupus, artritis reumatoide o espondilitis anquilosante.

¿Qué es la fibromialgia?

La fibromialgia es una enfermedad neurológica crónica que causa dolor en todo el cuerpo, entre otros síntomas. Otros síntomas que los pacientes tienen más a menudo son los siguientes:

  • Sensibilidad al tacto o la presión, que afecta a los músculos y a veces a las articulaciones e incluso la piel.
  • Cansancio extremo.
  • Dificultades para dormir (despertarse con cansancio).
  • Dificultades de la memoria o para pensar con claridad.

Algunos pacientes también pueden presentar:

  • Depresión o angustia.
  • Migraña o cefalea tensional.
  • Problemas digestivos: síndrome del colon irritable (comúnmente denominado IBS, por sus siglas en inglés), enfermedad de reflujo gastroesofágico (denominada GERD, por sus siglas en inglés).
  • Vejiga irritable o hiperactiva.
  • Dolor pélvico.
  • Trastorno temporomandibular, denominado TMJ (un conjunto de síntomas que incluyen dolor en el rostro o la mandíbula, chasquidos en la mandíbula y zumbido en los oídos).

Los síntomas de la fibromialgia y las dificultades que conlleva pueden variar en intensidad, y tienen altibajos con el paso del tiempo. Con frecuencia, el estrés empeora los síntomas.

¿Qué causa la fibromialgia?

Las causas de la fibromialgia no son claras. Varían según la persona. La investigación actual sugiere que el sistema nervioso está involucrado, en particular, el sistema nervioso central (cerebro y médula espinal). La fibromialgia no es un trastorno autoinmune, una inflamación ni un problema articular o muscular. fibromialgia no es un trastorno autoinmune, una inflamación ni un problema articular o muscular. Probablemente existan ciertos genes que causen que las personas sean más propensas a padecer fibromialgia y otros problemas de salud que conlleva dicha enfermedad. Sin embargo, los genes por sí solos no son la causa de la fibromialgia.

Generalmente existen algunos factores desencadenantes que la causan. Pueden ser problemas en la columna vertebral, artritis, lesiones u otro tipo de estrés físico. El estrés emocional también puede causar la enfermedad. El resultado es un cambio en la forma en que el cuerpo se “comunica” con la médula espinal y el cerebro. Los niveles de proteínas y sustancias químicas del cerebro pueden variar. fibromialgia no es un trastorno autoinmune, una inflamación ni un problema articular o muscular. Probablemente existan ciertos genes que causen que las personas sean más propensas a padecer fibromialgia y otros problemas de salud que conlleva dicha enfermedad. Sin embargo, los genes por sí solos no son la causa de la fibromialgia.

Aunque la fibromialgia puede afectar la calidad de vida, todavía se considera médicamente benigna. No provoca ataques cardíacos, derrames cerebrales, cáncer, deformidades físicas ni la muerte.

¿Cómo se diagnostica la fibromialgia?

El médico se basará en los síntomas para diagnosticar la fibromialgia. Es posible que los médicos deban determinar que usted tiene sensibilidad al presionar o que posee cierta cantidad de puntos del cuerpo sensibles antes de diagnosticar la fibromialgia, pero no están obligados a hacer el diagnóstico (véase el recuadro). Un examen físico puede ser útil para detectar la sensibilidad y para descartar otras causas de dolor muscular. No hay exámenes específicos (tales como radiografías o análisis de sangre) para diagnosticar esta enfermedad. Sin embargo, podría necesitar realizarse exámenes para descartar otros problemas de salud que puedan confundirse con la fibromialgia.

Dado que el dolor generalizado es la característica principal de la fibromialgia, los proveedores de atención médica le pedirán que describa el dolor que siente. Esto podría ayudar a distinguir entre la fibromialgia y otras enfermedades con síntomas similares. Otras afecciones como el hipotiroidismo (baja actividad de la glándula tiroides) y la polimialgia reumática a veces tienen síntomas muy parecidos a los de la fibromialgia. Los análisis de sangre pueden confirmar si tiene o no alguna de estas enfermedades. A veces, la fibromialgia se confunde con la artritis reumatoide o el lupus. Aunque, repetimos, hay una diferencia en los síntomas, los resultados de los exámenes físicos y los análisis de sangre que ayudarán a su proveedor de atención médica a detectar estos problemas de salud. A diferencia de la fibromialgia, las enfermedades reumáticas causan inflamación en las articulaciones y los tejidos.

Criterios necesarios para el diagnóstico de la fibromialgia

1. Dolor y síntomas presentes durante la semana anterior, basado en el total de: Cantidad de zonas doloridas de 19 partes del cuerpo
Más un nivel de gravedad de estos síntomas:
a. cansancio;
b. despertar con cansancio;
c. problemas cognitivos (de memoria o del pensamiento);

Más varios otros síntomas físicos generales.

2. Síntomas que permanecen tres meses como mínimo en un nivel similar.

3. No hay otro problema de salud que pudiera explicar el dolor y otros síntomas.
Fuente: Colegio Estadounidense de Reumatología, 2010

¿Cómo se trata la fibromialgia?

La fibromialgia no tiene cura. Sin embargo, pueden tratarse los síntomas tanto con medicamentos como con tratamientos no farmacológicos. Muchas veces los mejores resultados se logran con el uso de varios tipos de tratamientos.

Terapias no farmacológicas: las personas con fibromialgia deben recurrir a tratamientos no farmacológicos y a los medicamentos que les recomienden sus médicos. Los estudios demuestran que lo más eficaz es el ejercicio físico. A todo tratamiento farmacológico se le debería agregar ejercicio físico. El mayor beneficio se obtiene de los ejercicios aeróbicos regulares. Otros tratamientos basados en el cuerpo, como el tai chi y el yoga, pueden aliviar los síntomas. Aunque pueda tener dolor, el ejercicio físico de bajo impacto no será perjudicial.

La terapia cognitivo-conductual se centra en la comprensión de cómo los pensamientos y las conductas afectan el dolor y otros síntomas. Esta terapia y otros tratamientos relacionados, como mindfulness, pueden ayudar a los pacientes a aprender técnicas de reducción de síntomas que aplaquen el dolor. Mindfulness es una práctica de meditación no espiritual que cultiva la conciencia del momento presente. La reducción del estrés basada en esta técnica ha demostrado mejorar de forma significativa los síntomas de fibromialgia.

Otros tratamientos complementarios y alternativos (lo que a veces se denomina medicina integradora), como la acupuntura, la quiropráctica y los masajes, pueden ser útiles para manejar los síntomas de esta enfermedad. Sin embargo, muchos de esos tratamientos no se han probado como corresponde en pacientes con fibromialgia.

Es importante abordar los factores de riesgo y desencadenantes de fibromialgia incluidos trastornos del sueño, como apnea, y problemas de estado de ánimo, como estrés, ansiedad, trastorno de pánico y depresión. Esto puede requerir la participación de otros especialistas, como un especialista en medicina del sueño, psiquiatra y terapeuta.

Medicamentos: la Administración de Medicamentos y Alimentos de los Estados Unidos ha aprobado tres medicamentos para el tratamiento de la fibromialgia. Entre ellos existen dos fármacos que modifican algunas de las sustancias químicas del cerebro (serotonina y norepinefrina) que ayudan a controlar los niveles de dolor: la duloxetina (Cymbalta) y el milnaciprán (Savella). También se pueden utilizar medicamentos más antiguos que afectan a estas mismas sustancias químicas del cerebro. Entre dichos medicamentos se encuentran la amitriptilina (Elavil) y la ciclobenzaprina (Flexeril). Otros fármacos antidepresivos pueden ser útiles en algunos pacientes. Los efectos secundarios varían según el medicamento. Consulte con su médico acerca de los riesgos y beneficios de sus medicamentos.

Otro medicamento aprobado para tratar la fibromialgia es la pregabalina (Lyrica). La pregabalina y otro medicamento, la gabapentina (Neurontin), bloquean la hiperactividad de las células nerviosas que transmiten el dolor. Estos fármacos pueden causar mareos, somnolencia, hinchazón y aumento de peso.

Se recomienda con énfasis evitar los medicamentos narcóticos opiáceos para tratar esta afección. La razón es que la evidencia de la investigación demuestra que estos fármacos no son de utilidad para la mayoría de las personas con fibromialgia, y causarán mayor sensibilidad al dolor o harán que el dolor persista. Si se necesita utilizar un narcótico opioide durante poco tiempo para tratar la fibromialgia, puede emplearse tramadol (Ultram). 

Los medicamentos de venta libre como el acetaminofeno (Tylenol) y los antiinflamatorios no esteroides (comúnmente llamados AINE), como el ibuprofeno (Advil, Motrin) y el naproxeno (Aleve, Anaprox), no son eficaces contra el dolor de la fibromialgia. Sin embargo, pueden servir para tratar los desencadenantes del dolor. Por lo tanto, son más útiles en personas con otras causas de dolor, como artritis, además de fibromialgia.

En el caso de los problemas de sueño, algunos medicamentos para tratar el dolor también mejoran el sueño. Entre ellos se encuentran la ciclobenzaprina (Flexeril), la amitriptilina (Elavil), la gabapentina (Neurontin) y la pregabalina (Lyrica). No se recomienda que los pacientes con fibromialgia tomen píldoras para dormir como el zolpidem (Ambien) o las benzodiazepinas.

Vivir con fibromialgia

A pesar de la gran cantidad de opciones para tratarse, el cuidado personal es esencial para mejorar los síntomas y la función diaria. Conjuntamente con el tratamiento médico, los hábitos saludables diarios pueden disminuir el dolor, mejorar la calidad del sueño, disminuir el cansancio y ayudar a lidiar mejor con la fibromialgia. Con el tratamiento adecuado y el cuidado personal, puede mejorar y vivir una vida normal. Los siguientes son consejos de cuidado personal para vivir con fibromialgia:

  • Tómese un tiempo para relajarse todos los días. Realizar ejercicios de respiración profunda y meditación ayuda a reducir el estrés que pueden ocasionar los síntomas.
  • Establezca horarios regulares para dormir. Acuéstese y levántese a la misma hora todos los días. Dormir lo suficiente le permite a su cuerpo recuperarse, tanto física como mentalmente. Evite las siestas durante el día y limite el consumo de cafeína, que puede interrumpir el sueño durante la noche. La nicotina es un estimulante, por lo tanto los pacientes con fibromialgia y problemas de sueño deben dejar de fumar.
  • Realice ejercicio con frecuencia. Esta es una parte muy importante del tratamiento de la fibromialgia. Aunque al comienzo puede ser dificultoso, el ejercicio regular reduce a menudo los síntomas de dolor y cansancio. Los pacientes deben comenzar con poco y avanzar despacio. Agregue de a poco ejercicios a su vida cotidiana. Por ejemplo, suba las escaleras en lugar de tomar el ascensor o estacione más lejos de la tienda. A medida que los síntomas disminuyan con los tratamientos farmacológicos, comience a realizar más actividad. Empiece a caminar, nadar, hacer ejercicios aeróbicos acuáticos o de estiramiento, y comience a hacer cosas que haya dejado de realizar por el dolor y otros síntomas. Lleva tiempo armar una rutina cómoda. ¡Solo muévase, manténgase activo y no baje los brazos!
  • Aprenda. Organizaciones reconocidas a nivel nacional como la Fundación para la Artritis y la Asociación Nacional de Fibromialgia de los Estados Unidos son grandes fuentes de información. Comparta esta información con familiares, amigos y compañeros de trabajo.
  • Mire hacia delante, nunca hacia atrás. Concéntrese en lo que tiene que hacer para mejorar, no en cuál fue la causa de su enfermedad.

El papel del reumatólogo

La fibromialgia no es una forma de artritis (enfermedad de las articulaciones). No produce inflamación ni daños en las articulaciones, los músculos u otros tejidos. Sin embargo, debido a que puede causar dolor crónico y fatiga de manera similar a la artritis, algunas personas pueden aconsejarle ver a un reumatólogo. Como consecuencia, muchas veces son los reumatólogos quienes detectan esta enfermedad (y descartan otras enfermedades reumáticas). Para la atención a largo plazo, no es necesario que siga con un reumatólogo. Su médico de cabecera puede proporcionarle la atención y los tratamientos para la fibromialgia que necesite.

Más información

El Colegio Estadounidense de Reumatología (ACR, por sus siglas en inglés) compiló esta lista con el fin de brindarle un punto de partida para que realice investigaciones adicionales por su cuenta. El ACR no respalda ni mantiene estos sitios web, ni tampoco es responsable por la información o las declaraciones allí publicadas. Para obtener más información antes de tomar decisiones sobre su tratamiento, la mejor opción es siempre consultar a su reumatólogo.

Actualizado en marzo de 2017 por Suleman Bhana, MD y revisado por la Comisión de Marketing y Comunicaciones del Colegio Estadounidense de Reumatología.

La presente información se proporciona con el único fin de brindar educación general. Para el asesoramiento médico profesional, el diagnóstico y el tratamiento de afecciones médicas o de salud, consulte a un proveedor de atención médica calificado.

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