El sexo y la artritis

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Información básica

  • El sexo y la artritis pueden coexistir Es fundamental tener una comunicación abierta y honesta sobre los sentimientos, los deseos, las dificultades y las necesidades sexuales dentro de la pareja. Es bueno tener predisposición para definir la intimidad mediante toques creativos, diferentes técnicas, dispositivos sexuales y nuevas posiciones.
  • Incorpore la actividad sexual en el horario del día o la noche en el que se sienta mejor. Si es necesario, tome medicamentos contra el dolor 30 minutos antes de la actividad.
  • Tome una ducha o un baño caliente, o utilice una frazada eléctrica para mantener la temperatura y evitar el frío.
  • Recuerde que la actitud lo es todo. En lugar de convertir la actividad sexual en la meta, esfuércese por lograr la cercanía emocional y física. La parte más sensual del cuerpo es la mente, y la clave es saber usarla.

La sexualidad es una parte fundamental del ser humano y se relaciona con nuestra calidad de vida y la identidad propia. Sin embargo, vivir con dolor, rigidez, cansancio, movimientos limitados, disminución de la fuerza y depresión asociada a la artritis puede reducir nuestra capacidad para la expresión sexual y el placer.

El impacto de la artritis en la expresión sexual

Estos son algunos aspectos de la artritis que pueden generar problemas que afecten la sexualidad:

  • La gravedad de la enfermedad.
  • El nivel del cansancio.
  • La intensidad del dolor.
  • Las limitaciones físicas.
  • El nivel de incomodidad que genera el movimiento, el contacto y peso que se necesita soportar.
  • La autopercepción, la autoestima y la actitud emocional.
  • Los efectos secundarios de los medicamentos.
  • Los efectos de las cirugías.

En los estudios, se comprobó que, cuanto más alto es el nivel de dolor, discapacidad física y depresión, mayor es el efecto de la enfermedad en la sexualidad, independientemente del género. Las personas afectadas por algún tipo de enfermedad reumática, como el lupus, la fibromialgia, la esclerodermia, la osteoartritis, la artritis reumatoide, el síndrome de Sjögren, la espondilitis anquilosante, el fenómeno de Raynaud y la artritis juvenil, también pueden experimentar las siguientes consecuencias de su afección:

  • Sensación de disminución del atractivo sexual.
  • Disminución del deseo y la satisfacción sexual.
  • Dificultad para alcanzar la excitación sexual.
  • Disminución de la sensibilidad o la circulación sanguínea.
  • Aumento de la sensibilidad al tacto.
  • Disminución de la resistencia.
  • Limitación del movimiento.
  • Sequedad vaginal.
  • Incapacidad para alcanzar el orgasmo o disminución de la sensibilidad orgásmica.
  • Disfunción eréctil o impotencia.

¿Los medicamentos afectan el desempeño sexual?

Aparentemente, los medicamentos que se usan en el tratamiento de la artritis no afectan el funcionamiento sexual. Sin embargo, se han reportado algunos casos de disfunción eréctil en personas en tratamiento con metotrexato, sulfasalazina o hidroxicloroquina. Otros medicamentos pueden intervenir con la libido (por ejemplo, la cimetidina, el diclofenac, el misoprostol y el naproxeno). Asimismo, la pérdida del deseo y la dificultad para alcanzar el orgasmo son efectos segundarios frecuentes de los medicamentos antidepresivos.

Comenzar a superar los obstáculos

El sexo no se trata simplemente de alcanzar un orgasmo rápido con una pareja. Un abordaje más lento puede resultar más satisfactorio para las parejas que se respetan, cuidan, confían y aman mutuamente. Se puede generar excitación e intimidad por medio de la exploración de las distintas formas de dar placer. Lo primero que puede hacer para empezar a superar los posibles obstáculos es decirle a su pareja si algo le resulta incómodo y si algo en particular le produce placer.

Si bien es poco frecuente que la artritis afecte los órganos sexuales específicamente, los efectos físicos de la enfermedad pueden producir un impacto emocional en las relaciones sexuales. Un cambio en la apariencia, el aumento o la pérdida de peso, o una disminución en la movilidad o el nivel de energía pueden afectar la autoestima y la autopercepción. Es posible que la persona con artritis se sienta menos deseable y más frágil. El temor al dolor puede generar una ansiedad que dificulta la capacidad para relajarse y disfrutar del sexo, y la pareja sexual tiende a preocuparse por la posibilidad de causar dolor.

Hable abierta y honestamente con su pareja acerca de los efectos emocionales de la enfermedad. Exprese sus temores con afirmaciones como “Tengo miedo de...”. Esto le dará a su pareja la posibilidad de sentir más confianza para brindarle apoyo. Además, al hablar previamente sobre estos miedos, usted podrá dejarse llevar. Recuerde que la incomodidad o los temores de una pareja pueden entenderse como rechazo, y generar un mayor distanciamiento y dolor emocional.

Si hablar al respecto resulta muy difícil al principio, piense en la posibilidad de escribir una nota para contarle sus temores y preocupaciones a su pareja. En general, el siguiente paso más sencillo es hablar abiertamente sobre los sentimientos expresados en la carta.

Mantener el bienestar sexual viviendo con artritis

El bienestar psicológico y el apoyo social contribuyen más a tener una vida sexual satisfactoria que la condición de la artritis. Al separar las limitaciones que genera el dolor con respecto a la confianza propia, se pueden abordar de manera más práctica los cambios que produjo la artritis.

Planifique el sexo anticipadamente: Piense en los horarios del día en los que es más probable que se sienta con energía, para evitar que el cansancio y la rigidez se interpongan en una actividad sexual placentera. Por ejemplo, si tiene rigidez por las mañanas, es probable que la tarde o la noche sean horarios más adecuados para el sexo. Para estar más relajado, piense en estas medidas:

  • Tomar una siesta antes de la actividad sexual.
  • Tomar una ducha o un baño caliente, o utilizar una almohadilla térmica o frazada eléctrica para aliviar la rigidez y calmar el dolor articular y muscular.
  • Programar la toma de los medicamentos contra el dolor de manera que alcancen su mayor efecto durante el sexo.
  • Utilizar los masajes como método para relajar los músculos y las articulaciones, incluso como una forma de juego previo.
  • Utilizar almohadas o sábanas enrolladas para dar apoyo a las articulaciones.
  • Moderar el ritmo de las actividades cotidianas con el fin de reservar energías para usted y su pareja.

Las mujeres con artritis pueden tener sequedad vaginal, lo que puede hacer que la estimulación manual o la penetración sean dolorosas. Esto puede aliviarse mediante el uso de lubricantes a base de agua. Nunca utilice productos derivados del petróleo.

Sea creativo y comunicativo: Hablar sobre el sexo y la artritis puede resultar incómodo para usted y su pareja. En algunos casos, hasta su médico puede sentir incomodidad al tratar el tema. No permita que esa incomodidad se interponga en su camino hacia una vida sexual satisfactoria a pesar de la artritis. Hable con su reumatólogo cuando tenga alguna inquietud médica. Hable abiertamente con su pareja para descubrir cuáles son las posiciones y técnicas que les ofrecen a ambos el mayor nivel de placer con el menor nivel de incomodidad. Con un poco de creatividad, paciencia y planificación, las personas afectadas por la artritis pueden descubrir y redescubrir el placer de la intimidad sexual.

Si lo desea, busque ayuda: Las relaciones sexuales se consideran una actividad cotidiana en el campo de acción de la terapia ocupacional. Si desea obtener ayuda para resolver problemas y participar en actividades sexuales sin experimentar exceso de dolor o estrés, un terapeuta ocupacional puede ayudar con la posición, el control del dolor, la modificación de las rutinas diarias, el control del cansancio y mucho más.

Actualizado en diciembre de 2020 por Cheryl Crow, máster en terapia ocupacional (MOT), terapeuta ocupacional certificada y licenciada (OTR/L), y revisado por el Comité de Comunicaciones y Mercadotecnia del Colegio Estadounidense de Reumatología.

Esta hoja de datos para pacientes se proporciona con el único fin de brindar educación general. Para el asesoramiento médico profesional, el diagnóstico y el tratamiento de afecciones médicas o de salud, consulte a un proveedor de atención médica calificado.

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