Dolores de crecimiento

Growing pains in children

Información básica

  • Los dolores de crecimiento son la causa más común de dolor musculoesquelético en los niños.
  • Hasta el 50% de los niños pueden experimentar dolores de crecimiento.
  • El término "dolores de crecimiento" es una descripción deficiente porque no están asociados con un crecimiento rápido o una aceleración del crecimiento. El dolor nocturno benigno de la infancia es un mejor nombre para esta afección.
  • El tratamiento para los dolores de crecimiento se enfoca en ayudar al niño a manejar el dolor.

Los dolores de crecimiento son calambres profundos o dolores que se presentan con mayor frecuencia en las espinillas, pantorrillas, muslos o parte posterior de las rodillas. Ocurren más comúnmente en niños de 3 a 14 años. El dolor generalmente ocurre al final del día o por la noche, y puede despertar a los niños cuando están dormidos. Por lo general, los dolores de crecimiento se alternan entre ambos lados del cuerpo. Para algunos niños, el dolor ocurre todos los días, y para otros, puede ser intermitente. Los episodios de dolor duran desde unos pocos minutos hasta horas y con frecuencia se resuelven al día siguiente. Generalmente la actividad del niño no se ve limitada.

¿Qué causa los dolores de crecimiento?

La causa exacta de los dolores de crecimiento se desconoce. Las posibles causas de los dolores de crecimiento incluyen:

  • Aumento de la actividad o uso excesivo que produce dolor en los músculos.
  • Dolor mecánico causado por hipermovilidad en las articulaciones o pie plano.
  • Niveles bajos de vitamina D que conducen a una disminución de la resistencia ósea.
  • Estrés psicosocial que contribuye al desarrollo del dolor.
  • Los dolores de crecimiento no están asociados con ninguna enfermedad grave. No hay evidencia de que los dolores de crecimiento estén realmente asociados con un crecimiento rápido o una aceleración del crecimiento.

¿Cómo se diagnostican los dolores de crecimiento?

Un diagnóstico de dolores de crecimiento se basa en los síntomas característicos. En el examen físico, un niño puede tener un mayor rango de movimiento en sus articulaciones compatible con la hipermovilidad o el pie plano, pero de todas maneras, el examen será normal. No hay pruebas específicas de laboratorio o de imagen para diagnosticar dolores de crecimiento. Si a su niño le han realizado anteriormente pruebas de laboratorio o de imágenes, los resultados serán normales en que respecta a un diagnóstico de dolores de crecimiento. Si su niño tiene alguno de los siguientes síntomas, debe hablar con su médico acerca de la evaluación de otras afecciones: dolor continuo y en aumento, dolor que permanece en el mismo lugar, rigidez de las articulaciones en las mañanas, hinchazón o enrojecimiento en las áreas afectadas, o cojera.

¿Cómo se tratan los dolores de crecimiento?

No existe un tratamiento específico para los dolores de crecimiento. El tratamiento de apoyo para los dolores de crecimiento es individualizado y se basa en ayudar a su niño a manejar el dolor. Estas medidas pueden ser las siguientes:

  • Confortar a su niño durante los episodios de dolor.
  • Dar un masaje local en las zonas afectadas.
  • Administrar analgésicos de venta libre, como acetaminofén, ibuprofeno o naproxeno.
  • Aumentar la actividad física a través de programas como la fisioterapia.
  • Llevarlo a sesiones de fisioterapia también para contribuir al desarrollo de la fuerza, si su hijo tiene hipermovilidad.
  • Aprender estrategias para manejar el dolor a través de servicios psicológicos o de asesoramiento.
  • Usar ortesis (plantillas) si su hijo tiene pie plano.

Los episodios de dolor se resuelven por sí mismos en la infancia tardía.

Vivir con dolores de crecimiento

Es muy importante que las familias sepan que los dolores de crecimiento no son peligrosos. Aunque los dolores de crecimiento son una afección benigna, pueden tener un impacto en el niño y la familia. Usted y su niño pueden hablar con su reumatólogo sobre las mejores maneras de manejar los dolores.

Actualizado en diciembre de 2020 por Robert W. Richardson, fisioterapeuta (FT), miembro de la Asociación Estadounidense de Fisioterapia (APTA); y revisado por el Comité de Comunicaciones y Mercadotecnia del Colegio Estadounidense de Reumatología.

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