Artrosis

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Datos Importantes

  • Aunque algunos de los cambios en las articulaciones son irreversibles, la mayoría de los pacientes no necesitará una cirugía de reemplazo articular.
  • Los síntomas (lo que siente) pueden variar mucho entre los pacientes.
  • El reumatólogo puede detectar la artritis e indicar el tratamiento adecuado. El objetivo del tratamiento para la artrosis es disminuir el dolor y mejorar las funciones.
  • El ejercicio juega un papel importante en este tratamiento, dado que puede disminuir el dolor articular y mejorar las funciones.
  • En la actualidad, no hay ningún tratamiento que pueda revertir el daño causado por la artrosis a las articulaciones. Los investigadores están tratando de encontrar maneras de retrasar o revertir este daño articular.

La artrosis (OA, por sus siglas en inglés) es una enfermedad articular común que afecta con más frecuencia a personas de mediana edad a avanzada. Por lo general, se la denomina "uso y desgaste" de las articulaciones, pero sabemos ahora que es una enfermedad de toda la articulación que afecta el cartílago, el revestimiento de la articulación, los ligamentos y el hueso. Aunque se produce con más frecuencia entre las personas mayores, no es realmente correcto decir que las articulaciones solo se están “desgastando”. Se caracteriza por la rotura del cartílago (el tejido que amortigua los extremos de los huesos entre las articulaciones), cambios óseos en las articulaciones, deterioro de los tendones y ligamentos y distintos grados de inflamación en el revestimiento articular (la membrana sinovial).

Este tipo de artritis suele presentarse en las articulaciones de la mano, la columna vertebral, las caderas, las rodillas y en los dedos gordos del pie. El riesgo de padecer artrosis de rodilla en algún momento de la vida es de alrededor del 46 %, y el riesgo de padecer artrosis de cadera es del 25 %, según el Johnston County Osteoarthritis Project, un estudio a largo plazo de la Universidad de Carolina del Norte, patrocinado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) y los Institutos Nacionales de Salud.

La artrosis es la causa principal de discapacidad entre las personas mayores. El objetivo del tratamiento para la artrosis es disminuir el dolor y mejorar las funciones. No hay cura para esta enfermedad, pero existen algunos tratamientos orientados a retardar su avance.

¿Qué es la artrosis?

Es una enfermedad articular, por lo general de progresión lenta, que suele observarse en personas de mediana edad a avanzada. En la artrosis, el cartílago entre los huesos de la articulación se rompe. Esto hace que los huesos afectados se agranden lentamente. El cartílago de la articulación suele romperse debido a la tensión mecánica o a cambios bioquímicos dentro del cuerpo, lo que hace que el hueso debajo falle. La artrosis se produce junto con otros tipos de artritis, como la gota o la artritis reumatoide.

Tiende a afectar las articulaciones más usadas, como las manos y la columna, y aquellas que soportan peso, como las caderas y las rodillas. Los síntomas son:

  • dolor articular y rigidez;
  • hinchazón prominente a nivel articular;
  • crujido o chirrido con movimiento de la articulación;
  • disminución de la función articular.

¿Quiénes padecen artrosis?

La artrosis afecta a las personas de todas las razas y de ambos sexos. Por lo general, se presenta en pacientes a partir de los 40 años en adelante. Sin embargo, puede aparecer antes si se tienen otros factores de riesgo (aquello que aumenta el riesgo de contraer la enfermedad). Los factores de riesgo pueden ser:

  • edad avanzada
  • tener familiares con artrosis
  • obesidad
  • una lesión articular traumática previa o el uso repetitivo (uso excesivo) de las articulaciones
  • deformidad de la articulación, como piernas de longitud desigual, arqueadas o rodillas valgas

¿Cómo se diagnostica la artrosis?

Los reumatólogos son médicos especializados en el diagnóstico y tratamiento de la artritis y otras enfermedades de las articulaciones, los músculos y los huesos. También podría tener que consultar a otros proveedores de atención médica, como por ejemplo fisioterapeutas o terapeutas ocupacionales y ortopedas. Por lo general, los médicos detectan la artrosis por los síntomas típicos (antes descritos) y los resultados del examen físico. En algunos casos, las radiografías y otros diagnósticos por imágenes pueden ser útiles para indicar el alcance de la enfermedad o para ayudar a descartar otros problemas articulares.

¿Cómo se trata la artrosis?

No hay todavía un tratamiento comprobado para revertir el daño articular ocasionado por esta enfermedad. El objetivo del tratamiento para la artrosis es disminuir el dolor y mejorar las funciones de las articulaciones afectadas. Por lo general, esto es posible mediante una combinación de medidas físicas y tratamiento farmacológico; en otras ocasiones, cirugía.

Medidas físicas: la pérdida de peso y el ejercicio físico son útiles para combatir la artrosis. El exceso de peso sobrecarga las articulaciones de la rodilla, las caderas y la zona lumbar. Por cada 10 libras de peso que pierde en 10 años, puede reducir la probabilidad de desarrollar artrosis de rodilla en un 50%. Los ejercicios pueden mejorar la fortaleza muscular, disminuir el dolor y la rigidez articular y la posibilidad de una discapacidad debido a esta afección. También son de utilidad los dispositivos de soporte (“de apoyo”), como ortesis o bastones, que lo ayudan a realizar las actividades diarias. Los tratamientos con calor o frío pueden ayudar a aliviar los síntomas de la artrosis durante un período breve.

Ciertos tratamientos alternativos, como los baños termales (tina caliente), los masajes y la quiropraxia pueden ayudar a aliviar el dolor por poco tiempo. Sin embargo, pueden ser costosos y se necesitan varias sesiones. Asimismo, los beneficios a largo plazo de estos tratamientos medicinales alternativos (a veces llamados complementarios o integradores) no están aprobados, pero se están estudiando.

Tratamiento farmacológico: las distintas formas de tratamiento farmacológico consisten en medicamentos tópicos, orales (por boca) e inyecciones (vacunas). Los medicamentos tópicos se aplican directamente en la piel, sobre las articulaciones afectadas. Estos medicamentos son crema de capsaicina, lidocaína y diclofenaco en gel. Los analgésicos orales, como el paracetamol, son los tratamientos iniciales más habituales. Lo mismo puede decirse de los antiinflamatorios no esteroides (que suelen denominarse AINE), que reducen la hinchazón y el dolor.

En 2010, el gobierno (FDA) aprobó el uso de la duloxetina (Cymbalta) para el dolor osteomuscular crónico (a largo plazo) provocado por la artrosis. Esta droga oral no es nueva. También se emplea para otras afecciones de salud, como trastornos de ánimo, dolor en los nervios y fibromialgia.

Los pacientes con dolor más intenso podrían requerir medicamentos más potentes, como narcóticos recetados. Las inyecciones articulares con corticoesteroides (a veces denominadas inyección de cortisona) o con una clase de lubricante llamado ácido hialurónico pueden proporcionar alivio del dolor ocasionado por esta enfermedad durante meses. Este lubricante se aplica en la rodilla y las inyecciones pueden ayudar a retrasar la necesidad de un reemplazo de rodilla por pocos años en algunos pacientes.

Cirugía: el tratamiento quirúrgico es una opción en casos graves. Por ejemplo, cuando la articulación está muy dañada o cuando el tratamiento médico no logra aliviar el dolor y el paciente tiene una importante pérdida de sus funciones. La cirugía puede implicar una artroscopía, la reparación de la articulación realizada mediante pequeñas incisiones (cortes). Si no se puede reparar el daño articular, tal vez deba someterse a un reemplazo articular.

Suplementos: se han utilizado muchos suplementos nutricionales de venta libre para el tratamiento de la artrosis. Muchos de ellos carecen de datos adecuados basados en investigaciones que avalen su eficacia y seguridad. Entre los más empleados están el calcio, la vitamina D y los ácidos grasos omega-3. Para garantizar la seguridad y evitar interacciones medicamentosas, consulte con su médico o farmacéutico antes de usar estos suplementos. En particular, cuando los combina con medicamentos recetados.

Vivir con artrosis

Aunque no hay cura para esta enfermedad, puede manejar la forma en la que afecta su estilo de vida. Consejos:

  • Coloque y apoye su cuello y espalda en una posición adecuada mientras esté sentado o durmiendo.
  • Ajuste los muebles, por ejemplo, eleve sillas o inodoros.
  • Evite movimientos repetitivos de la articulación, en especial agacharse con frecuencia.
  • Baje de peso si tiene sobrepeso u obesidad, dado que esto puede reducir el dolor y retrasar el avance de la artrosis.
  • Ejercítese todos los días.
  • Use dispositivos adaptativos que lo ayudarán a realizar las actividades cotidianas.

Podría trabajar con un fisioterapeuta o terapeuta ocupacional para aprender los mejores ejercicios y seleccionar dispositivos de apoyo.

Si desea más información sobre la artrosis, visite el sitio web de la Arthritis Foundation: arthritis.org.

Revisado en mayo de 2015. Escrito por Thitinan Srikulmontree, MD, y revisado por la Comisión de Marketing y Comunicaciones del Colegio Estadounidense de Reumatología. La presente información se proporciona con el único fin de brindar educación general. Para el asesoramiento médico profesional, el diagnóstico y el tratamiento de afecciones médicas o de salud, consulte a un proveedor de atención médica calificado.

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