Artritis Juvenil

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Datos Importantes

  • La artritis en niños es tratable. Es importante buscar tratamiento de un profesional médico que tenga experiencia en el tratamiento de la artritis infantil.
  • A pesar de su diagnóstico, la mayoría de los niños con artritis pueden vivir una vida normal.
  • Algunos niños con AIJ logran una remisión de la enfermedad.
  • Existen programas federales y estatales que pueden brindar asistencia para realizar adaptaciones en la escuela o recibir servicios. Consulte al equipo de reumatología sobre los campamentos de verano y las oportunidades de conocer a otros niños con artritis.
  • Esta enfermedad no se hereda en forma directa de la madre o el padre.

Aproximadamente 1 de cada 1,000 niños desarrolla alguna forma de artritis juvenil. Estos trastornos pueden afectar a niños de cualquier edad, si bien son poco frecuentes en los primeros seis meses de vida. Se estima que alrededor de 300,000 niños en los Estados Unidos han sido diagnosticados con esta afección.

Crecer con artritis puede ser un desafío. Sin embargo, con el cuidado de un equipo de profesionales reumatólogos, la mayoría de los niños con artritis viven una vida plena y activa. Existen distintos tipos de artritis infantil, que pueden durar desde varios meses hasta muchos años. En todos los casos, el diagnóstico y el tratamiento

precoz pueden ayudar a evitar daños en las articulaciones.

Se utilizan muchos términos para describir a un niño con artritis crónica. Algunos de estos términos son artritis reumatoide juvenil, artritis crónica juvenil y artritis idiopática juvenil. Si bien la mayoría de los especialistas en reumatología pediátrica utilizan el término artritis idiopática juvenil (AIJ), en los Estados Unidos se utiliza el término artritis reumatoide juvenil (ARJ). La artritis juvenil puede afectar a una o más articulaciones y puede provocar otros síntomas como fiebre, erupción o inflamación ocular.

¿Qué es la artritis idiopática juvenil?

La AIJ abarca distintos tipos de artritis, que involucran la inflamación crónica (a largo plazo) de las articulaciones. Esta inflamación comienza antes de que los pacientes cumplan los 16 años de edad y para que sea considerada una artritis crónica, los síntomas deben durar desde 6 semanas hasta 3 meses. La AIJ puede afectar a una o más articulaciones y puede provocar otros síntomas como fiebre, erupción o inflamación ocular.

La AIJ sistémica afecta aproximadamente al 10 % de los niños con artritis. Comienza con episodios repetidos de fiebre, que pueden alcanzar los 103 °F o más, generalmente acompañados de una erupción de color salmón que aparece y desaparece. La AIJ sistémica puede provocar inflamación de los órganos internos y de las articulaciones, aunque es posible que la inflamación articular se manifieste meses o incluso años después del comienzo de los episodios de fiebre. La anemia (recuento bajo de glóbulos rojos) y los elevados valores en el recuento de glóbulos blancos también son síntomas típicos en los análisis de sangre ordenados para evaluar los episodios de fiebre y los síntomas continuos. La artritis puede persistir incluso después de la desaparición de la fiebre y otros síntomas.

La AIJ oligoarticular, que involucra a menos de cinco articulaciones en sus primeras etapas, afecta a la mitad de los niños con artritis. Es más frecuente en las niñas que en los varones. Los niños de mayor edad con AIJ oligoarticular pueden desarrollar artritis “extendida” que afecta varias articulaciones y persiste hasta la edad adulta. Los niños que desarrollan AIJ oligoarticular antes de los 7 años de edad tienen más probabilidades de que su afección articular ceda con el tiempo. Sin embargo, tienen mayor riesgo de desarrollar un problema de inflamación ocular (iritis o uveítis). La inflamación ocular puede persistir independientemente de la artritis. Como la iritis no suele provocar síntomas, es fundamental realizarse controles periódicos con un oftalmólogo (oculista) para detectar este problema e identificar el tratamiento adecuado para evitar la pérdida de la visión.

La AIJ poliarticular afecta a cinco o más articulaciones y puede presentarse a cualquier edad. Los niños diagnosticados con AIJ poliarticular en su adolescencia podrían tener la forma adulta de artritis reumatoide a una edad más temprana de lo habitual.

En el caso de la artritis psoriásica, los niños tienen artritis y una enfermedad de la piel llamada psoriasis o antecedentes familiares de psoriasis en el padre, la madre o un hermano. Los síntomas típicos de la artritis psoriásica incluyen cambios en las uñas e hinchazón generalizada de un dedo, llamada dactilitis.

La artritis relacionada con entesitis es una forma de AIJ que suele afectar las uniones de ligamentos y la columna vertebral. Esta forma también se llama espondiloartropatía. Estos niños pueden experimentar dolor en las articulaciones sin una hinchazón notoria y pueden referir dolor lumbar y rigidez.

¿Qué causa la AIJ?

El mal funcionamiento del sistema inmunitario en la AIJ afecta al tejido que recubre la articulación, conocido como membrana sinovial. Esto provoca inflamación. Cuando la inflamación persiste, se produce un daño en las articulaciones. (Ver diagrama de la articulación normal frente a una articulación inflamada a continuación).

Se desconoce la causa del mal funcionamiento del sistema inmunitario en la AIJ. Estos problemas no se consideran hereditarios y no suelen afectar a más de un miembro de una familia. Las investigaciones sugieren que algunas personas podrían tener cierta tendencia genética a padecer AIJ, pero el problema se presenta únicamente después de exponerse a una infección u otro tipo de desencadenante desconocido. Los factores alimentarios y emocionales no parecen tener un papel importante en el desarrollo de la AIJ.

Como se desconocen las causas de la AIJ, no se sabe cómo prevenir esta enfermedad.

¿Cómo se diagnostica la AIJ?

La AIJ puede ser difícil de diagnosticar ya que posiblemente algunos niños no sufran dolor en un principio y posiblemente la hinchazón de la articulación no sea notoria. No existe ningún análisis de sangre que permita diagnosticar esta enfermedad. Los adultos con artritis reumatoide suelen tener un resultado positivo del factor reumatoideo en sus análisis de sangre, pero en general los niños con AIJ obtienen un resultado negativo en este análisis. En consecuencia, el diagnóstico de la AIJ depende de los resultados del examen físico, la historia clínica y la exclusión de otros diagnósticos.

Los síntomas típicos son:

  • renguera;
  • rigidez al despertarse;
  • renuencia a usar un brazo o una pierna;
  • nivel de actividad reducido;
  • fiebre persistente;
  • hinchazón de la articulación;
  • dificultar para desarrollar actividades de motricidad fina.

También es necesario descartar otras afecciones que pueden asemejarse a la AIJ, como infecciones, cáncer infantil, trastornos óseos, enfermedad de Lyme y lupus [link page – lupus] antes de poder confirmar un diagnóstico de AIJ.

¿Cómo se trata la AIJ?

Un equipo de reumatología pediátrica con amplia experiencia puede brindar la mejor atención médica para niños con artritis y puede diagnosticar y administrar las complejas necesidades del niño y la familia de la manera más efectiva. El equipo básico se compone de un reumatólogo pediátrico, un fisioterapeuta, un terapeuta ocupacional, un trabajador social y un enfermero especializado. Este equipo básico puede coordinar la atención con el pediatra de un niño, reumatólogos de adultos, otros médicos (como un oftalmólogo o un cirujano ortopédico) y otros profesionales de la salud (dentista, nutricionista o psicólogo) y contactarse con las escuelas y otros recursos comunitarios según sea necesario para garantizar que el niño reciba la mejor atención médica posible.

El objetivo general del tratamiento es controlar los síntomas, evitar daños en las articulaciones y conservar las funciones.

La primera línea de tratamiento implica la administración de un medicamento antiinflamatorio no esteroide o AINE. Por ejemplo, ibuprofeno (como Motrin o Advil) o naproxeno (Naprosyn), administrados en una dosis acorde al peso del niño. A los niños pequeños se les suele administrar preparaciones o medicamentos líquidos, que requieren un uso menos frecuente. Como los AINE pueden provocar problemas gastrointestinales, como dolores de estómago, deben tomarse con las comidas.

Los medicamentos modificadores de la enfermedad, comúnmente llamados DMARD, se agregan como tratamiento de segunda línea cuando la artritis no responde a los AINE. Algunos DMARD son: metotrexato (Rheumatrex), leflunamida (Arava) y medicamentos desarrollados más recientemente, conocidos como medicamentos biológicos. Algunos medicamentos biológicos son agentes que bloquean el factor de necrosis tumoral como el etanercept (Enbrel); infliximab (Remicade); adalimumab (Humira); abatacept (Orencia); anakinra (Kineret); canakinumab (Ilaris) y tocilizumab (Actemra). Cada uno de estos medicamentos puede provocar efectos secundarios que deben ser controlados y comentados con el reumatólogo pediátrico que trata a su hijo. La mayoría de estos tratamientos están aprobados para su administración en niños y en adultos. Además, los investigadores están desarrollando nuevos tratamientos.

Cuando la artritis afecta a una sola articulación, se puede inyectar un esteroide en la articulación antes de administrar otro medicamento. En ciertos casos se pueden utilizar esteroides orales, como la prednisona (Deltasone, Orasone, Prelone, Orapred), pero solamente por un corto periodo de tiempo y en la menor dosis posible. El uso de esteroides a largo plazo se asocia a efectos secundarios inaceptables como aumento de peso, crecimiento deficiente, osteoporosis, cataratas, necrosis avascular, hipertensión y riesgo de infección.

Vivir con artritis juvenil

Los niños con AIJ deben asistir a la escuela, participar de actividades extracurriculares y familiares y vivir su vida del modo más normal posible. Para fomentar una transición saludable a la vida adulta, se debe permitir a los adolescentes con AIJ realizar actividades independientes, como trabajar medio tiempo y aprender a conducir.

Se recomienda ofrecer un panorama positivo y realizar actividad física regular. La fisioterapia y la terapia ocupacional pueden aumentar el movimiento de la articulación, reducir el dolor, mejorar las funciones y aumentar la fuerza y la resistencia. Los terapeutas pueden desarrollar férulas para evitar la rigidez o deformidades permanentes en la articulación y trabajar con terapeutas escolares para abordar problemas en la escuela.

Su comunidad o comunidades cercanas podrían ofrecer oportunidades para que los niños interactúen con otros niños que tienen artritis. El equipo de reumatología puede brindarle información sobre campamentos de verano y otras actividades grupales. La sede local de la Arthritis Foundation (Fundación para la Artritis) puede ayudarlo a contactarse con otras familias y ofrecer ayuda.

Los padres deben conocer la Ley Federal 504, que establece adaptaciones especiales en la escuela para niños con AIJ. Las familias con niños que padecen enfermedades reumáticas podrían tener derecho a recibir asistencia mediante agencias estatales o servicios tales como rehabilitación vocacional. También podrían beneficiarse de la información y las actividades disponibles en la Juvenile Arthritis Alliance (Alianza contra la Artritis Juvenil), que se detallan a continuación en la sección de recursos.

Actualizado en junio de 2015. Escrito por Leslie S. Abramson, MD, y revisado por la Comisión de Marketing y Comunicaciones del Colegio Estadounidense de Reumatología. La presente información se proporciona con el único fin de brindar educación general. Para el asesoramiento médico profesional, el diagnóstico y el tratamiento de afecciones médicas o de salud, consulte a un proveedor de atención médica calificado.

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